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15 septiembre 2022

SPANISH HARLEM ORCHESTRA: “IMAGENES LATINAS”

Spanish Harlem Orchestra: Imágenes Latinas 

Oscar Hernández and the Spanish Harlem Orchestra [SHO] have set the bar so high for the kind of Afro-Caribbean ensemble musicianship that no one but the SHO itself can raise that bar – which it does every time a new album is created. Of the iconic medium-sized and larger ensembles playing Afro-Caribbean music today none can match their degree of sophistication and interpretation of composition and improvisation.

And so, once again the degree of balance and integration – on the repertoire on Imágenes Latinas – of the melody, harmony and rhythm, of exploration, individuality and tradition is elegantly maintained throughout.

The award-winning SHO is renowned both for the originality of composition and the energetic interpretation of mambo and other dance forms and the gliding elegance of more romantic songs such as boleros and others.  Listening to the instrumental portions of each song – “Llegó la Hispánica” and “Imágenes Latinas”, you will be awe-struck at the taut conducting by Mr Hernández as the musicians intertwine their ensemble voices, soar heavenward in their soli.

The singers at the front end of the music attack their parts with blazing conviction in the choruses and the wonderful solo singing. The spiraling and rippling energy of “Sentimiento y Son” is a marvelous example of this.

In all of this Mr Hernández’s voice – not as a pianist this time around – but as a composer must never be lost on the listening audience. In paying tribute – as he and the SHO does here – to Jerry González and Andy González, Manny Oquendo and Barry Rogers, Mr Hernández also reveals the sinewy muscularity of his own writing – his grasp of tonal colour and rhythmic intensity which he applies to melodies such as “Llegó la Hispánica” is extraordinarily distinctive with its exploratory chromaticism and rich sonorities.

Jeremy Bosch [“Vestido de Flores”], Marco Bermúdez [together with Gil López on “Mi Amor Sincero”] and Carlos Cascante [“La Música Latina”] also make suave contributions.

Most impressive – as always – is the monumental wall of harmony and rhythm that is built by musicians who are not only adept at reading and interpreting charts, but at performing their roles [in ensemble and when soloing] with extraordinary idiomatic imagination and grace. All of this, of course, means that whenever the SHO creates music it not only robustly captures the rich traditions to which this music belongs, while also contributing enormous riches to the musical continuum as well.

Tracks – 1: Llegó la Hispánica; 2: Imágenes Latinas; 3: Vestido de Flores; 4: De mi para tí; 5: Romance Divino; 6: Como te Amo; 7: Mambo 2021; 8: Sentimiento y Son; 9: Cuando la Hispánica Toca; 10: Mi Amor Sincero; 11: La Música Latina

Musicians – Oscar Hernández: piano and musical director; Marco Bermúdez: vocals and coro; Carlos Cascante: vocals and coro; Jeremy Bosch: vocals, coro and flute; Manuel “Maneco” Ruiz: trumpet; Alex Norris: trumpet; Doug Beavers: trombone; Juan Gabriel Lakunza: trombone; Mitch Frohman: baritone saxophone and flute; Jerry Madera: bass; Luisito Quintero: timbales, maracas and güiro; George Delgado: congas; Jorge González: bongos

Released – 2022
Label – Ovation Records [OV – SHO – 61]
Runtime – 57:31

Source: Raul Da Gama

https://latinjazznet.com/reviews/music/featured-albums/spanish-harlem-orchestra-imagenes-latinas/


 

07 septiembre 2014

CHEO FELICIANO UN TRIBUTO, CANTA Y OLVIDA TU DOLOR

 
Los días sábado 13 y domingo 14 de Septiembre, a las 7:00 p.m. y 5:00 p.m., respectivamente, los venezolanos tendrán la oportunidad de disfrutar el espectáculo Cheo Feliciano, un tributo. Canta y Olvida tu Dolor, donde la sabrosa y diversa música de este sonero llenará de alegría, nostalgia y mucho sabor, los espacios del Teatro del CCCH-Centro Cultural Chacao, en la Avenida Tamanaco, El Rosal. Las entradas pueden ser adquiridas en la taquilla del Teatro, de martes a domingo, de 10:00 a.m. a 7:00 p.m., o por www.ticketmundo.com.

En este inolvidable concierto, grandes talentos venezolanos, entre los que cabe mencionar a Elba Escobar, Cheo Hurtado, el sonero Edgar “Dolor” Quijada, Daniel Somaroo, Eddy Marcano, Caibo, Trina Medina, Víctor Cuica, Aquiles Báez y Nené Quintero, al son del Guajeo, bajo la dirección musical del vibrafonista Alfredo Naranjo y la presentación de César Miguel Rondón, se unen para interpretar una selección de grandes temas que, gracias a la voz y el extraordinario carisma de Feliciano, forman parte de la banda sonora afectiva y familiar de diversas generaciones.

Será un homenaje con mucha relevancia y sentimiento a uno de los artistas internacionales más queridos y admirados por el público venezolano, cariño siempre retribuido por el gran sonero, quien se confesó eterno enamorado de Venezuela y le cantó y vivió como pocos artistas internacionales de su nivel. 

El espectáculo “Cheo Feliciano un tributo, Canta y Olvida Tu Dolor”, tiene relevancia porque el gran sonero fue un enamorado de Venezuela, le cantó y la vivió como pocos artistas internacionales de su nivel. De todo es conocido su calidad humana, aquí tuvo amigos y compadres. Ni hablar de su calidad como cantante de salsa, uno de los mejores de la historia del movimiento. 

Cheo Feliciano se convirtió en inmortal el pasado 17 de abril, cuando falleció en un accidente de tránsito en su amada Borinquen, Inmortal, pues el legado que, en sus 56 años de carrera artística, erigió este extraordinario artista puertorriqueño lo mantiene vivo, y muy presente, en la historia musical de la música antillana y en la memoria colectiva de millares de melómanos y de todo aquel que disfrute de la guaracha, la bomba, la plena, el son montuno, el merengue, el  mambo o el bolero.


Source: www.centroculturalchacao.com







07 julio 2012

QUE CANTE HECTOR LAVOE " LA VOZ "


 Hector Lavoe


Cuando a finales de 1973 Willie Colón toma la decisión de disolver su banda, su cantante Héctor Lavoe se vio de repente en una encrucijada. Por más apoyo que tuviese de Fania Records (Johnny Pacheco vio allí la oportunidad perfecta para lanzarlo como solista, tal y como había hecho meses atrás con Ismael Miranda), por más apoyo que tuviese de la misma orquesta, que decidió permanecer unida alrededor del cantante; por más apoyo que le ofreciese Willie en la tarea de producir nuevas composiciones, Héctor de repente se dio cuenta de que tenía ante sí un reto bien complicado.

No se reseña en ninguna parte que él haya dudado ante ese cambio en el destino. Pacheco estaba más que dispuesto en apoyarlo, y Jerry Masucci transitaba aún esa etapa en la que parecía confundirse con un Rey Midas. Lavoe nunca fue de esa clase de hombre que se amilana ante los retos; tenía un ego bien administrado. Pero no es lo mismo ser el cantante de una orquesta, y que sea otro el que se trague las negociaciones y las faltas y las pagas y los ensayos, a pasar a ser cantante de la orquesta... y también el responsable. Lavoe, sin embargo, tuvo suerte. El grupo de músicos que Willie Colón había forjado era muy homogéneo, consolidado, contaba con varios discos a sus espaldas y centenares de toques. Y la buena recepción que había tenido Héctor en los últimos conciertos efectuados por Fania All Stars en Estados Unidos y Puerto Rico facilitaría la tarea de promocionarlo como cantante. Poseía un gran arraigo entre la gente por la forma como enfrentaba el montuno. Porque Héctor -ahí viene un lugar común- fue uno de los pocos cantantes de su generación capaces de transpirar la cotidianidad del barrio en cada uno de sus soneos; representó como pocos a ese gueto latino que trataba de no ahogarse en la ciudad de Nueva York. Ese gueto que, por extensión, terminó siendo muy similar a los barrios marginales de cualquier ciudad grande del Caribe.


Héctor Lavoe era un jíbaro, venido de Puerto Rico que nunca se preocupó por hablar bien inglés. Desde finales de los años 60 había estado coqueteando con ese terrible flagelo de la heroína -importada por los veteranos de Vietnam- y, debido justamente a ella y los desórdenes que producía, tenía fama de poco cumplidor: casi siempre llegaba tarde a los conciertos, aunque luego fuera capaz de estar cantando en uno y otro afterhours hasta las 10 de la mañana. Héctor era la representación del varón de barrio y por eso su fama comenzó a crecer como la espuma. Una vez roto el matrimonio con Willie, era necesario hacer un disco que le sirviese de presentación oficial como nuevo showman de la expresión. En Fania decidieron que había que sacarlo antes de que terminase 1974. Para Lavoe fue, además, la oportunidad perfecta para demostrarse a sí mismo, y a su familia, que era capaz de ser una persona de éxito.

Con Willie Colón como productor, más relajado por no tener que cargar con una banda a cuestas, la realización de La Voz, que finalmente fue publicado en el 75, reunió los mejores ingredientes. La banda que participó en las sesiones de grabación estaba compuesta por el legendario Tom Malone y el brasileño José Rodrigues en los trombones, Milton Cardona en las congas, José Mangual Jr. en los bongós, Eddie guagua Rivera en el bajo y Nicky Marrero en los timbales. Héctor decidió añadirle dos trompetas (como homenaje al sonido de Arsenio Rodríguez y al que Eddie Palmieri se había abrazado seis años antes), y para eso llamó a Ray Maldonado y a Héctor bomberito Zarzuela. Para su primer disco, decidió también que estuviese en el piano ese trágico portento llamado Mark Diamond, que había tocado en el segundo y tercer discos de Willie y pudo haber llegado a codearse con Eddie Palmieri, sino fuese porque sucumbió a las malas mañas de las drogas y desapareció del mundo musical neoyorkino en 1976 para nunca más volver. Lastimosamente. En los coros están Rubén Blades, Willie García, además del propio Willie y el propio Héctor. El disco fue grabado en vivo -a la vieja usanza- en los Good Vibrations Sound Studios de Broadway, aunque dichos coros fueron añadidos posteriormente. Jon Fausty estuvo en la consola.

La selección de temas es muy interesante. Si los seguidores de Lavoe esperaban irreverencia a secas, se sorprendieron por la cantidad de temas de corte amoroso: tres boleros (uno de ellos, Tus ojos, que es estupendo) y una guaracha; más dos canciones de corte religioso, una dedicada a su isla querida Borinquen y otra a sus seguidores. Un álbum redondo que alcanzó el disco de Oro a las pocas semanas y que le permitió ser reconocido como el mejor cantante de salsa en Nueva York ese año.


El disco empieza con El Todopoderoso, un guanguancó que cuenta con unos singulares arreglos gregorianos -sí, gregorianos- en los metales y una canción que raya en la salsa evangélica, pero se salva de la picota gracias al rápido montuno de Héctor y a esas trompetas bien arregladas por Colón que le dan una armonía pegajosa al tema, muy apta para el baile. Emborrachame de Amor es ese canto amoroso necesario que tanto le gustaba afrontar (era fanático de la voz de Vicentico Valdés y Santos Colón), con un arreglo tal vez un poco preciosista, pero que no desentona con el resto de la grabación. Paraíso de Dulzura, un mambo compuesto por el propio Lavoe, es un saludo a su tierra, una prueba más de que su exilio a la gran ciudad no fue más que por las ganas que tenía de alcanzar la fama (de hecho, nunca llegó a sentirse neoyorkino). Y a continuación Un Amor de la Calle, bolero desplante como pocos y que Héctor canta con mucha solvencia y madurez. Y eso que aún no había cumplido los 30 años.

El siguiente tema es un son montuno con muchísima fama: Rompe Saraguey, un cover del éxito de los años cincuenta compuesto e interpretado por Félix Chappottín. Canción santera como la que más, incluye un extraordinario solo de Dimond que dura más de dos minutos; un solo de piano casi sin parangón. Tanto así que es uno de los pocos solos salseros capaces de ser recordado por cualquier bailador, quien lo tararea y se lo vacila como si fuese parte de la letra, parte del montuno, parte de la voz. En ella, el soneo de Lavoe alcanza cotas nunca vistas en ninguna de sus grabaciones posteriores. El arreglo de José Febles hace el resto, y un corto pero contundente solo de trompeta de bomberito se encarga del resto. Solamente por esta canción vale la pena ubicar a este disco entre los mejores de toda la expresión salsera de todos los tiempos.

Mucho Amor es una bomba con pinceladas de guaracha que puede pasar sin pena ni gloria, y Tus Ojos es un bolero muy bueno, lento, casi pesado, traído del enorme arsenal musical cubano. Y cierra el álbum una canción que con el paso del tiempo se convertiría en una de las signatures de Héctor: Mi Gente, una festiva guaracha compuesta especialmente para él por Pacheco, ideal para su lanzamiento como solista, y que vio por primera vez la luz en ese legendario concierto de la Fania All Stars en el Coliseo Roberto Clemente de Puerto Rico, en 1973, y posteriormente en las presentaciones que realizaron en Africa. Había que grabarla en estudio, sumarle un estupendo solo de trompeta de Maldonado, coros festivos y esos giros en el soneo que la convertirían en un clásico inmediato

Oigan, mi gente
Lo más grande de este mundo
Siempre me hacen sentir
un orgullo profundo.
Los llamé
no me preguntaron dónde
Orgullo tengo de ustedes
Mi gente siempre responde
Vinieron todos
para oírme guarachar
Pero como soy de ustedes
Yo los invitaré a cantar
Conmigo sí van a bailar
Que cante mi gente



Otro motivo más para subir este álbum a los altares de la salsa.

El disco fue un exitazo rotundo, un clásico automático. Está considerada por muchos la mejor producción de Lavoe, porque transpira la esencia real del cantor ponceño. En ella se puede escuchar a Héctor en plenas facultades, cuando los excesos de su vida aún no le habían pasado factura. Fue, además, la mejor demostración de que él había surgido, de que una persona del arrabal de Puerto Rico, como él, podía llegar a las alturas de la fama y tener la portada de un disco para él solo.

 Carátula Cd de Hector Lavoe - La Voz


Si ya con Colón Héctor había alcanzado un considerable reconocimiento, con esta producción Disco de oro y millonaria en ventas comenzaría a gestarse el mito del Cantante de los Cantantes Hector "La Voz".



02 julio 2012

FALLECIO LA LEYENDA DEL CUATRO YOMO TORO


http://www.sabordominicano.com/blog/2012/07/la-leyenda-del-cuatro-yomo-toro-7-26-1933-6-30-2012-r-i-p/

Por más de sesenta años presentó con prominencia el instrumento nacional de Puerto Rico, “el cuatro” al mundo entero. El guitarrista de renombre internacional reconocido como “El Rey del Cuatro” Yomo Toro falleció el 30 de junio del 2012 a las 11:40 pm después de estar internado en un hospital de Nueva York por más de un mes por insuficiencia renal.

Rodeado en un abrazo espiritual de amor y música que sus familiares y amigos le mantuvieron a su entorno en vigilia las 24 horas, el músico de 78 años de edad, Yomo Toro es sobrevivido por su esposa Minerva casados por más de 31 años, su primera hija Denise Toro, sus hermanas Irma, Iris, Mirza y Milagros Toro, juntos a sus cinco nietos: Miriam Olivera, Martin Olivera, Denise Pinedo, Tiffany Pinedo & Denise Patricia Vélez y los tres tataranietos: Shaun Donate, Cloe Rodriguez and Martin Olivera. Sus hermanos Juan, Angel y Arcangel Toro quienes también estaban a su lado.


Desde los primeros sonidos vibrantes de su pequeña guitarra de diez cuerdas, momentos que paran los pelos corrieron a través de los brazos, espalda y cuello del público cuando el diminutivo seductor musical Yomo Toro montuniaba y con sus solos rascaba los cielos con arpegios celestiales, sus deditos gorditos volando por géneros musicales como las plenas, seis, y bombas de su país natal Puerto Rico hasta la salsa, jazz, rock, guitarra clásica y flamenco. El virtuoso interpreto estilos eclécticos entre esas manos angelicales que a través de largos solos recogía su trayectoria musical.

Nacido en el barrio Ensenada de Guanica, Puerto Rico a los cinco años Yomo utilizó una caja como un refuerzo para poder treparse para tocar la guitarra de su papá que colgaba en la pared. Fue sorprendido por su padre Alberto que, en lugar de enojarse, le pidió al niño apodado “Yermo” que volviera a la caja y siguiera tocando la guitarra. Lo hizo, cuando levanto la vista su padre estaba llorando.

Desde ese entonces, Yomo ha emocionado a muchos al son de su guitarra preferída “el cuatro”, instrumento puertorriqueño de diez cuerdas descendiente del laúd y luego adaptadas a cuerdas dobles similar a la Valhala española. Como embajador de la cultura puertorriqueña Yomo Toro creció ha tener una carrera de seis décadas conocido como uno de los músicos latinos mas respetado del mundo.

Después de aterrizar por primera vez a Nueva York en el 1953 con su banda “Los Cuatro Aces” Yomo se embarco en una series de giras por el Caribe. Durante este tiempo fue que grabo el disco clásico con los maestros del cuatro Maso Rivera y Nieves Quintero apropiadamente titulado “Los Tres Cuatros”

Su sueño de tocar con el legendario Trío Los Panchos se realizo al principio de los años sesenta, donde Yomo grabó cuatro albunes con ellos y uno donde canta Eydie Gorme.

El show de variedades de Yomo Toro por el canal 41 en Nueva York destaco muchos artistas y hizo un nombre para el joven cuatrista durante los años ‘60 al ‘70. Llamo la atención de Jerry Masucci y Johnny Pacheco co-propietarios del sello Fania y con el tiempo se unió como un importante parte de la Fania All Stars. El año 1969 fue especialmente notable cuando grabo su primer álbum de salsa “Tributo a Arsenio” con la Orquesta de Larry Harlow.

Fue llamado de nuevo por el guitarrista y compositor Roberto García para grabar un álbum de Navidad que Pacheco estaba grabando con un nuevo grupo. Roberto le pidió a Yomo que trajera su guitarra eléctrica, popular en esos tiempos, para sustituir por el. Pero, como Yomo cuenta la historia, cuando escucho la palabra “navidad”, agarro su cuatro en su lugar. Cuando Héctor Lavoe vio el instrumento inmediatamente pensó en su mentor y amigo de Yomo el gran cantante folclórico Chuito el de Bayamon y los dos empezaron a comparar los aguinaldos que ambos conocían. A través de este encuentro musical con Héctor Lavoe y Yomo en el 1972 salió a luz el clásico “Asalto Navideño” con Willie Colon y Héctor Lavoe el cual se convirtió en uno de los mas vendidos clásicos de la Fania.

En los años de los ‘70, ‘80 y ‘90 su carrera salió como un tren de carga. Yomo participó en mas de 150 discos grabando 20 como solista para los sellos Fania, Isla, Rounder Records y Green Linnet. Volvió a la televisión y al cine para tocar en anuncios publicitarios para varias empresas internacionales, como por ejemplos para los programas de televisión tan conocimos como “Sesame Street” y “El Fantasma de Padre Fohner ” mientras su música sonaba de varias películas incluyendo “Crossover Dreams” con Rubén Blades y “Bananas” de Woody Allen.

Llamado “El Jimmy Hendrix del Cuatro” por el New York Times, Yomo Toro se extendió a muchos ambientes de grabación musical con grandes como Harry Belafonte, Paul Simon, Linda Ronstadt, Gloria Estafan y David Byrne. Su imagen se captura en estatuas elegidas en su honor tanto en Japón como en su ciudad natal de Guanica.

A pesar de haber viajado el mundo entero, ser miembro de las “estrellas de Fania,” y hacer películas, Yomo mantuvo una simple vida humildemente viviendo entre la gente de su barrio del Bronx adonde se instalo en la sección de Tremont desde el 1973, después de una temporada de haber residido en Brooklyn y en el Barrio. Yomo se presento en la Casa Blanca con el mismo orgullo, vigor y entusiasmo que compartía con sus hermanos musicales durante los bailes anuales en su barrio del Bronx en el Bronx Lebanon Hospital Center donde realizo su ultimo concierto en Octubre del 2010. Entre sus compañeros Yomo fue considerado el mas humilde entre los artistas que personificaba esa calidad extraordinaria de “alma de Dios”, una rareza en esta sociedad urbana.

En el 1994 Yomo comenzó a viajar de nuevo y a grabar con las Leyendas Latinas de Larry Harlow. Dos años más tarde lanzo uno de sus discos favoritos “Celebremos Navidad”. Regresa en el 1998 esta vez como parte del musical de Off- Broadway de David González “Sofrito”. La música de Yomo también se escucha en el programa popular de niños “Dora La Exploradora”.

El trombonista de Jazz Roswell Rudd se enamoro de las cuerdas de Yomo y grabaron “El Espíritu Jibaro” en el 2007, mientras que el súper sonido de Yomo en la salsa tanto como su estilo único en la música jíbara de Puerto Rico se une en el críticamente aclamado disco debut de Zon del Barrio “La Tribu de Cortijo” seguido en el 2010 por el sencillo “Homenaje al Sonero Mayor” donde Yomo se escucha volando, innovando y estrechando su virtuosismo en la cuerdas de su querido cuatro.


 




09 enero 2012

¿QUIEN FUE CATALINO "TITE" CURET ALONSO?

Es uno de los compositores puertorriqueños más prolíferos de la última mitad de siglo. Y uno de los que más canciones ha llevado al primer lugar de la popularidad. 

A continuación una reseña de este extraordinario escritor y compositor puertorriqueño. El Hombre A lo largo de su trayectoria, el destacado escritor puertorriqueño logró esculpir en sus composiciones musicales, sus poemas y sus notas periodísticas estampas de una sociedad convulsa cimentada a la sombra de un modelo económico y político desigual que dejó a su paso amplias fronteras de marginación social. 

Tite Curet vivió en la pobreza y conoció de primera mano las vicisitudes que hay que enfrentar cuando se crece arropado por la injusticia. Por eso, su extensa obra musical es un fiel retrato del Puerto Rico que transcurre en la segunda mitad del pasado siglo. 

Nacido el 12 de febrero de 1926, en una región de cañaverales en el barrio Hoyo Inglés, en Guayama, un pueblo costero al sur de la Isla, el versado compositor se consagró como propulsor de la llamada "salsa de conciencia" porque en sus letras se reflejaban los rostros de nuestra realidad social. 

Más que canciones, Tite Curet compuso estampas melódicas que, además de dibujar la pobreza, reivindicaban con fuerza nuestra negritud caribeña y esculpían el tema del amor desde una propuesta poética matizada en tonos de despecho, tragedia y desventura. 

Aun cuando su carrera formal como compositor inició a los 39 años de edad, desde temprano en su juventud develó su pasión por la escritura. Tenía apenas 18 años cuando el joven poeta, que entonces vivía en el sector Barrio Obrero de la zona de Santurce, en San Juan, se ganaba la vida escribiendo versos que se estampaban en tarjetas comerciales. Así fue delineando su talante como escritor, arte que fue curtiendo en el intercambio epistolar que mantuvo continuamente con su padre, don Eduardo Curet, un profesor de español y músico de la orquesta de Simón Madera, quien solía devolverle sus cartas corregidas en estilo, sintaxis y ortografía.

Tite Curet llegó a San Juan en 1928 junto a su madre, doña Juana Alonso, una costurera doméstica. Creció en Santurce bajo la tutela de sus abuelos maternos Estéfana Amaura y Nicolás Alonso y al son de los tambores que descargaban ritmos de rumba, bomba y plena. Su adolescencia la compartió con Rafael Cortijo, Ismael Rivera y Daniel Santos, quienes también se convirtieron en figuras relevantes para el desarrollo de nuestra cultura musical popular moderna. 

En su lozana juventud, se lanzó a estudiar solfeo y teoría musical con el profesor Jorge Rubián, aunque optó por continuar las señas de su inclinación poética, inspirado, en parte, por su tío Amado Alonso, quien fuera periodista del viejo periódico El Imparcial. Luego, prosiguió estudios universitarios en farmacia, periodismo y sociología, disciplinas que le permitieron ampliar las fronteras de su conocimiento para entender, con mayor rigor, los entresijos de la época crispada que le tocó vivir. 

Tite Curet trabajó toda su vida como despachador de cartas en la Oficina del Servicio Postal de Estados Unidos en San Juan. Sin embargo, nunca abandonó el oficio de la escritura, desarrollándose primero como periodista y poco después como compositor. Por varios años, a principios de la década de 1960, fue redactor deportivo para el diario La Prensa y la revista teatral Extra, ambas en Nueva York, oportunidad que le permitió conectarse con la realidad social de los puertorriqueños en la diáspora. Fue en esa ciudad, precisamente, donde en 1965 se aventuró a componer su primera canción, titulada Efectivamente, y que se consignó en una de las producciones discográficas del Conjunto Cachana que comandaba Joe Quijano.

Los ejes temáticos en los que se inscribe la obra de Tite Curet Alonso pueden sintetizarse en el retrato social de la pobreza y la desigualdad; el amor y sus desventuras; y el valor de nuestra negritud antillana. Hay, además, temas patrióticos que revelan la inmensa pasión que tenía por su terruño, Puerto Rico; inspiraciones con matices religiosos; y melodías de corte político, aunque en ese renglón el autor siempre mostró rasgos de modelada cautela. Reina de la canción latina, en 1968, fue escrito originalmente para el famoso vocalista Roberto Ledesma, bajo el título de El gran tirano. Mas éste rechazó su interpretación dejando el terreno expedito para que el compositor adaptara su inspiración, que viajaba en una nota de irreverencia y desengaño amoroso, a una voz femenina. Fue el productor del sello Tico Records, Morris Pelman, recordado por el seudónimo de "Pancho Cristal", quien al aceptar la grabación de La tirana abrió el paso de Tite Curet en la música popular y en la floreciente industria discográfica neoyorquina.

El éxito que derivó ese tema afianzó una buena relación profesional entre el compositor, el productor y la intérprete, quien gracias a esta canción recuperó el horizonte artístico que había perdido tras su salida de la orquesta del maestro Tito Puente. Sin demoras, ese mismo año Tite Curet compuso para La Lupe el bolero Carcajada final, que apareció en el álbum La era de La Lupe. Un año después, en 1969, le brindó a la cantante el tema Puro teatro, que se convirtió en el mayor éxito de su disco Es la reina. "La Lupe es una especie de corriente cariñosa. A veces es necesario procurarla. A veces se la estima mejor a la distancia. Yo opino que La Lupe, ahora que luce más delgada que en otros tiempos, canta con un nuevo concepto de uso vocal y afinación. Es que hay carreras que progresan, y en este álbum demuestra su acción interpretativa, arma suya de poder mayor, en todo su apogeo. El encuentro fue un placer para ambos y como la intención siempre fue compartirlo con ustedes, aquí tienen un encuentro con La Lupe", escribió Tite Curet en el prólogo que acompañó la producción Un encuentro con La Lupe, disco que la cantante grabó en 1974 con canciones del compositor puertorriqueño.

El éxito de La Lupe fue la consagración musical de Tite Curet y la llave que abrió sus puertas a la fama. Pasó poco tiempo para que sus canciones fueran solicitadas por los más afamados intérpretes de música popular, como sucedió con el trío Los Andinos, que en 1969 hizo famoso el tema Detuve el reloj. Después apareció el estelar Tito Rodríguez con el bolero Tiemblas y el trío Los Condes con Brujería.

Tite Curet fue un eterno enamorado, aunque, como él mismo afirmó, el tono de su romanticismo atendió más al drama de la desventura y el dolor de la tragedia que marca el despecho y la partida, como también se aprecia en las melodías Franqueza cruel, Trizas, Amantes, Temes, Mi triste problema, Fiel, El divorcio aquel, Tú solamente y De todas maneras rosas. 

Otra de las obras que significó el donaire romántico del compositor fue el disco Curet Alonso presenta el mucho feeling de Renée Barrios, producido en 1973 por la cantante Renée Barrios, en un proyecto que fue, a su vez, el primer trabajo del autor como productor musical. 

En la salsa, Tite Curet aportó una visión social reivindicativa que, además de denunciar injusticias, enalteció los valores de nuestra esencia antillana. Su primera aparición en el movimiento salsero, impulsado a finales de la década de 1960 por la casa discográfica Fania, fue en el disco Apolo 1, grabado en 1969 por la recién constituida agrupación de Roberto Roena y en el que Tite Curet aportó las canciones El barrio sin guapo y Tú, loco loco, y yo, tranquilo. Asimismo, el maestro Bobby Valentín incluyó en 1970 el tema Huracán de pasión en su disco Algo nuevo, interpretado por Franky Hernández. Más adelante, el denominado "Rey del Bajo" le grabó las canciones Total para nada, Papel de payaso, Pirata de la mar, La Leonor y los boleros Copa de soledad y El matakán, entre otros éxitos que le siguieron en su extensa trayectoria. 

En 1972, las composiciones de Tite Curet tronaron en las producciones de Héctor Lavoe y Willie Colón (Piraña, aparecida en el álbum El juicio) y Pete "El Conde" Rodríguez y Johnny Pacheco (La esencia del guaguancó, del disco La perfecta combinación). "Tite Curet fue la columna vertebral de la salsa, y quien le dio al género un matiz social, de vivencias. Tuvo éxito en su trabajo porque fue un intérprete fiel de lo que sentía el pueblo, de cómo vivía y se amaba en el Caribe y de los sufrimientos y la felicidad del caribeño. 

Con miles de canciones, este señor, que fue un empedernido amante del periodismo, escribió historias y crónicas del amor. Nunca se le dio el título de periodista porque tenía la costumbre de ponerle música a sus artículos". Elmer González, historiador y periodista, en una entrevista por Radio Universidad de Puerto Rico, en agosto de 2003.

En tanto, el cénit de su carrera como compositor advino en 1972 con el disco Cheo, la producción que marcó el retorno del cantante José "Cheo" Feliciano tras tres años ausentes de los escenarios musicales. Este trabajo fue hecho a la medida de la voz del vocalista y significó, a su vez, un nuevo resurgir en su historia. Anacaona, Pienso en ti, Pa' que afinquen, Mi triste problema, Esto es el guaguancó, Mano caliente y Franqueza cruel se convirtieron, sin demora, en éxitos rotundos del destacado salsero. Este disco selló, además, una relación de amistad y camaradería entre Cheo y Tite Curet que perduró hasta el último suspiro del compositor.

La letra del autor y la voz del cantante volvieron a zurcirse en el disco Cheo Feliciano with a Little Help from My Friend, aparecida en 1973, con los temas Huellas de ti, Voy a prisa, Esa es la que es, Guaguancó te dedico, Naborí, Armonioso cantar, Salomé, Tema de tu regreso, Hace furor y Pensar en ti. Ese mismo año, la pareja de camaradas celebró la Navidad con la producción Felicidades, que incluyó, de la pluma de Tite Curet, las melodías Aleluya en los campos, A las alegres campanas, Pa' la gente panameña, La fiesta y Felicidades.

Al paso de los años, Cheo Feliciano continuó grabando las inspiraciones de Tite Curet. En la salsa, las canciones del creador de La tirana también encontraron eco en las producciones musicales de Pete "El Conde" Rodríguez, quien en 1974 grabó los temas Babaíla, Sombras que pasó y Un toque pa' Yambao. Ese mismo año, Justo Betancourt puso voz a la inspiración Sigo bravo y Matancero soy. 

En 1975, Ray Barretto grabó Testigo fuí y Vale más un guaguancó, esta última con la participación vocal de Rubén Blades y Tito Gómez. Ese fue el mismo año del éxito de Planté bandera, grabado con maestría por la orquesta de Tommy Olivencia en voz del gran sonero Chamaco Ramírez y con un arreglo musical de Luis "Perico" Ortiz. En ese mismo disco se incluyeron también los temas Casimira y Como novela de amor. Antes, esta agrupación había grabado María la Belicosa. 

Otro de los grandes intérpretes de Tite Curet fue Héctor Lavoe, quien en 1976 hizo famoso Periódico de ayer, incluido en el álbum De ti depende. Un año antes, su canción Una tarjeta postal halló eco en voz de Ismael Rivera, quien, en 1977, grabó De todas maneras rosas, Mi música, Profesión esperanza y La oportunidad. Luego, en 1978, "El Sonero Mayor" consignó en su disco Esto es lo mío las canciones Las caras lindas y La Perla.

Desde el primer trazo de su lírica, Tite Curet se convirtió en uno de los compositores más solicitados por los intérpretes salseros, habiendo consignado su gran talento en voces como las de Andy Montañez, Ismael Miranda, Celia Cruz, Chamaco Ramírez, Rubén Blades, Lalo Rodríguez, Frankie Ruiz, Gilberto Santa Rosa, Marvin Santiago, Nacho Sanabria, Ismael Quintana, José Alberto "El Canario", Ismael Rivera, hijo, y Viti Ruiz, entre otros. De la misma manera, orquestas como la Sonora Matancera, la Sonora Ponceña, Las Estrellas de Fania y Puerto Rico All Stars, entre otras, no fallaron en incorporar sus inspiraciones en sus producciones. 

El extenso cancionero de Tite Curet, que supera las dos mil composiciones, se ha hecho sentir también en voces importantes de la canción afrocaribeña, como, por ejemplo, Tito Rodríguez, Olga Guillot, Santitos Colón, Vitín Avilés, José Feliciano, Nelson Ned, Chucho Avellanet, Lucecita Benítez, Imelda Miller, Sandro, Tony Croatto, el grupo Menudo y el conjunto Atabal. Su Legado Tite Curet trazó el modelo de composición de música popular antillana más significativo en el último cuarto del siglo XX, con una profundidad y un rigor lírico a la estatura de Rafael Hernández y Pedro Flores. 

Su obra penetró en el desarrollo de una nueva historiografía social musical al rescate de nuestra identidad nacional, tras presentar en sus composiciones las voces de figuras como Salomé, la guahatabeya del Caribe; Anacaona, la princesa taína; la siboneya Naborí, el esclavo Babaíla y la historia de Plantación adentro, que relata las luchas de nuestro negro cimarrón. Igual hizo con su cántico a nuestra negritud antillana, destacada en Las caras lindas. 

De la misma forma, zurció en su arte historias que ensalzan el valor de la gente pobre que, víctima de las injusticias sociales derivadas de un modelo económico y político desigual, van construyendo su porvenir, como se hace sentir en La Perla, Lamento de Concepción, Los entierros, Juan Albañil y Pa' los caseríos, entre otras.

En sus canciones también yace el retrato del malandreo, apreciado, por ejemplo, en Juanito Alimaña, Galera tres y Chotorro. Además de salsa y boleros, Tite Curet compuso baladas, merengues y canciones neofolclóricas. En portugués escribió Y después del amor, una composición que Los Hermanos Castro interpretaron en una de las ediciones de El festival de Río, en Brasil. 

Entre otras hazañas, escribió la letra en español del tema Candilejas de Charlie Chaplin, grabada por el baladista Wilkins; hizo la versión al castellano de Si yo fuera rico para Chucho Avellanet; adaptó a la salsa los temas brasileños Usted abusó, La paz de tu sonrisa y La palabra adiós; y compuso en español para el baladista Nelson Ned. 

En 1975, Tite Curet realizó una de sus más avezadas proezas, al producir un disco con su voz que tituló Con un poco de algo, alimentado de inspiraciones a ritmo de en bolero, guaracha y guaguancó, como Caonabo, Triste vendabal, El solitario, Lo que fue tu amor, Afuera llueve, Tu antifaz, Eres la mulata y Sin culpa. Este trabajo no trascendió.  

Varias de las canciones del compositor han sido utilizadas en producciones cinematográficas, como ocurrió con los filmes Bad Habits, Mujeres al borde de un ataque de nervios y The Godfather II, abonando al reconocimiento de una extensa obra que ha sido aplaudida en todo el mundo a través de festivales internacionales. 

El valor de su trabajo también fue destacado por la Record World Magazine, entidad que en diciembre de 2000 le otorgó la distinción de Mejor Compositor Latinoamericano. Ese mismo año, su nombre figuró entre las cien figuras más importantes del milenio seleccionadas por el diario español ABC de España. 

En Puerto Rico, en tanto, obtuvo el título de Doctor Honoris Causa en Música y Artes otorgado por la Universidad de Puerto Rico y la Universidad del Turabo. Asimismo, en el año 2002, la estación Radio Universidad de Puerto Rico (WRTU 89.7) lo nombró una de las personalidades más importantes de la cultura nacional puertorriqueña. 

Antes de morir, a los 77 años de edad, el Municipio de San Juan habría bautizado con su nombre la Biblioteca Cultural de la ciudad capital. Tite Curet, que se desempeñó como columnista en los periódicos El Mundo, El Reportero, El Vocero y Primera Hora, así como en las revistas Vea, Variedades y Estrellas, falleció el 5 de agosto de 2002 víctima de un paro respiratorio mientras yacía hospitalizado en el hospital Saint Joseph, en la ciudad de Baltimore.

    

02 enero 2012

"OUR LATIN THING": CELEBRANDO 40 AÑOS DE SALSA


El 26 de agosto de 1971 el escenario del Cheetah, el célebre club neoyorquino de la Calle 53, acogió el desembarco de Fania All Stars. Más de 4.000 personas asistieron al histórico espectáculo que reunió a la plana mayor del sello fundado por Johnny Pacheco y Jerry Masucci. Aquella noche mágica quedó registrada en un maravilloso álbum doble, Fania All-Stars Live at Cheetah (Fania, 1971 & 1973), que pasaría a los anales como inmortal testimonio de la explosión creativa de la escena latina de la Gran Manzana. Un órdago de metales y percusiones que invitan al éxtasis rítmico colectivo a través de unos larguísimos desarrollos instrumentales a la altura de las orquestas de James Brown y Duke Ellington. Pero, sobre todo, una lección de vida que el oscarizado cineasta Leon Gast (Cuando fuimos reyes, 1996) se encargó de plasmar en celuloide.

Para celebrar como se merece el 40 aniversario del estreno de Our Latin Thing (Nuestra Cosa), el sello Fania reedita el DVD con la película remasterizada, y dos CDs con la música de la película y algunos temas adicionales.


El proyecto partió de la epifanía experimentada por Jerry Masucci mientras asistía a una sesión de grabación particularmente inspirada en los míticos estudios Red Garter de Greenwich Village. Haciendo gala de su infalible olfato para los negocios, Masucci fantaseaba con la posibilidad de contagiar el ritmo latino a la audiencia norteamericana a través de la gran pantalla, siguiendo el exitoso modelo del documental sobre Woodstock estrenado un año antes. Gracias a la mediación de su mano derecha en materia de producción, el también músico Larry Harlow, consiguió convencer a Leon Gast para hacer realidad su sueño. Según reconoce el propio Gast en las notas interiores de la presente edición, Our Latin Thing suponía la clase de reto que un joven realizador como él andaba buscando para dar el salto al largometraje.

A pesar del escaso presupuesto, Gast y su equipo consiguieron solventar los innumerables problemas técnicos que entrañaba el rodaje sacándole partido a las ventajas narrativas que ofrece el formato documental. Es por eso que la cámara aprovecha la menor oportunidad para echarse a la calle en busca de la verdadera esencia de aquel Spanish Harlem en el que se crió Ray Barretto y donde emigrantes como Chano Pozo y Héctor Lavoe forjarían su leyenda. La principal virtud de la película reside en la vocación naturalista con la que retrata El Barrio, recorriendo sus calles como un transeúnte más y haciendo partícipe al espectador en peleas de gallos, timbas de dominó y verbenas callejeras.


El hecho de no limitarse a transportar al espectador a la primera fila de la pista de baile supone un valor cinematográfico añadido que, al margen de demorarse en los ensayos previos y las jornadas de trabajo en el estudio con los artistas, aporta a la película una inesperada carga simbólica en sus momentos más inspirados. El buen ojo de Gast en estos menesteres nos regala un par de escenas de insólito costumbrismo a cargo de Ismael Miranda (como dependiente en una botica de santería) y el gran Barretto (sirviendo granizados de tamarindo), que elevan el discurso del film a un nivel casi etnológico, subrayando las raíces afro-latinas y su influencia cultural hispano-norteamericana.


En el ejemplar arranque de la película, acompañamos a un niño en una laberíntica carrera hasta un solar donde una docena de niños, encaramados a un andamio, improvisan al son de latas, tambores y timbales. Gast aprovecha la costumbre local de suplir los costosos juegos de percusiones golpeando cubos de basura y buzones de correos, para abordar la música salsa como un medio de expresión popular que expía las adversidades de la marginalidad y la pobreza a golpe de cadera. Precisamente de las manos de uno de estos chicos pasamos a las del mismísimo Barretto mientras ensaya Cocinando junto al resto de la banda. Durante la prueba de sonido en el Cheetah, una pareja baila entusiasmada en una elipsis hasta la noche de la actuación. Ya sobre las tablas,Izzy Sanabria ejerce de maestro de ceremonias para una sensacional ronda de improvisaciones al micrófono, Quítate tú (Pa' Ponerme Yo).


Empieza la fiesta y nuestra cosa se pone todavía más seria: las sucesivas interpretaciones de Ponte Duro, la frenética Descarga Fania y la solidaria Abran Paso, son de las que encienden la sangre al tiempo que alimentan el espíritu. A los ya citados Barretto, Lavoe y Miranda, se suman Larry Harlow, Johnny Pacheco, Boby Valentín, Santos Colón, Willie Colón, Pete "El Conde" Rodríguez y Bobby Cruz, entre otros. Una formación irrepetible que sirve como detonante del boom salsero de los años setenta, inaugurando la época de esplendor de un género que retomaba con orgullo el idioma español como principal seña de identidad.


Sin perder por ello de vista la orientación eminentemente musical del proyecto, Our Latin Thing funciona como recordatorio del compromiso de Fania con la realidad social del momento, trasladando a sus imágenes el cariz reivindicativo de canciones como Anacaona en plena época de la lucha por los derechos civiles. Y lo que es más importante, evidenciando el poder subversivo del mestizaje sonoro que hizo de la etiqueta genérica salsa un término universal e inmortal. Apenas un par de años después, en 1973, las estrellas de Fania congregaban 45.000 fieles en el Yankee Stadium de la ciudad de Nueva York; y al siguiente, ponían patas arriba el continente africano con la complicidad de la guitarra eléctrica de Jorge Santana. Por cosas como éstas, como diría Barretto, ¡Que viva la música!






JERRY MASUCCI


JOHNNY PACHECO

19 noviembre 2011

EL LIBRO DE LA SALSA EN VIVO


¡Un espectáculo irrepetible! “El libro de la salsa en vivo”: Itinerario por la música del Caribe urbano

El jueves 24 y viernes 25 de noviembre, Caracas vibrará y celebrará la salsa en BOD-Corp Banca Centro Cultural, de la mano de César Miguel Rondón quien, acompañado por Alfredo Naranjo y el Guajeo, emprenderá un viaje por los hitos más relevantes de esta música, con la participación de Oscar D’León, Guaco, el Pollo Brito, Huáscar Barradas, Miguel Delgado Estévez, Canelita Medina, Víctor Cuica, Marcial Isturiz, Edgar “Dolor” Quijada y Cheo Navarro, entre otros

César Miguel Rondón, dueño de una prolífica y prestigiosa carrera como periodista, locutor, productor y escritor, también es reconocido como el pionero de los cronistas de la salsa, habiendo legado uno de los trabajos más relevantes de la música popular de Latinoamérica: El Libro de la Salsa: Crónica de la Música del Caribe Urbano, texto cardinal editado por primera vez en 1979, y reeditado en edición de lujo en el 2004 por Ediciones B.

Desde 1977 Rondón ha estado brindando charlas sobre este tema en diversos escenarios: plazas, auditorios privados, incluso, muchas de esas historias se han trasmitido en cápsulas en el formato radial El libro de la Salsa en radio. Esta vez ha decidido reunir a sus amigos músicos en un espectáculo único el jueves 24 y el viernes 25 de noviembre en BOD-Corp Banca Centro Cultural.

César Miguel confiesa emocionado: “Nunca talentos tan distintos se habían reunido en torno a esta música que me apasiona desde muchacho. Me honra la presencia de mis amigos dispuestos a ‘sonear’ esta historia en este espectáculo donde viajaremos desde el Son mas primigenio hasta la salsa de hoy”.

A Rondón le acompañarán Alfredo Naranjo y el Guajeo, Oscar D’León, Guaco, el Pollo Brito, Huáscar Barradas, Miguel Delgado Estévez, Canelita Medina, Víctor Cuica, Marcial Isturiz, Edgar “Dolor” Quijada, Cheo Navarro, Francisco “Pacho” Flores, Linda Briceño, entre otros, quienes revivirán en el escenario memorables momentos musicales.

“Cuando ni pensaba estudiar música fui parte del público de los primeros eventos del Lbro de la Salsa con César, luego pasan los años, le conozco profesionalmente, recibo el respaldo único que César Miguel le ha brindado a los músicos venezolanos y empiezo a acompañarle con mi propio grupo Guajeo en esas charlas-show. Me siento feliz porque lo que haremos en El Libro de la Salsa en vivo será una experiencia irrepetible!”, afirma Alfredo Naranjo.


El Libro de la Salsa en vivo es una puesta en escena en formato multimedia firmada por el talentoso director Juan Carlos Souki, producida por 6J86 Producciones bajo el guión de César Miguel Rondón y las trascripciones y arreglos de Luis Pacheco y Alfredo Naranjo.

“La intención es darle vida tridimensional a esta joya que es el libro de la salsa y convertirlo en una experiencia multimedia que mezcle elementos de clase magistral, concierto, espectáculo, tributo y reunión festiva entre amantes y curiosos de la salsa”, concluye Juan Carlos Souki.

El Libro de la Salsa en vivo se presentará 24 y 25 de noviembre, a las 8:00 p.m., en la sala de conciertos del Centro Cultural BOD Corp Banca. Las entradas, cuyo costo es de Bs. 400, están a la venta en las taquillas de BOD-Corp Banca Centro Cultural, en La Castellana, o por www.ticketmundo.com.

Mayor información en www.corpbancacentrocultural.com, a través de teléfonos: 0212-206 11 49 y 206 29 73 o por el Twitter @cculturalbodcb

RUBEN BLADES, SEIS DEL SOLAR Y ARIEL RIVAS MUSIC GANAN GRAMMY LATINO MEJOR ALBUM DE SALSA



Nos ha llegado la nota de prensa de parte de Ariel Rivas Music que reseña el premio al mejor Album de Salsa para Rubén Blades y Seis el Solar en la entrega de los premios Latin Grammy.

La gira mundial “Todos Vuelven Tour”, realizada por Rubén Blades y Seis del Solar, la cual recorrió todo el Continente Americano con una puesta en escena de primer nivel no solo marcó precedentes en el mundo de la salsa, sino que aún sigue rindiendo frutos. Esta vez con en el premio Grammy Latino en la categoría Mejor Álbum de Salsa, con el trabajo “Todos Vuelven Live” el cual resume el repertorio de la exitosa gira. Este se puede obtener en formato de CD y DVD (Vols.1 y 2) y fue producido bajo el sello de Ariel Rivas Music.

Los prestigiosos premios se llevaron acabo el pasado Jueves 9 de Noviembre en el Mandalay Bay de Las Vegas. Donde Ariel Rivas, productor general del proyecto agradeció en nombre de Rubén Blades, de Seis del Solar y en el suyo propio por este gran honor, “Primero que todo gracias a Dios, a nuestras familias y a nuestras patrias, República Dominicana, Panamá, Puerto Rico”, fueron sus palabras.

Rubén Blades expresó por medio de un comunicado a los medios “Agradecemos esta distinción. A la Academia y a todos los miembros votantes, compañeros músicos también, muchas gracias. Espero continuar sosteniendo el nivel de calidad y profesionalismo al que aspiro en cada una de mis grabaciones”.

Esperamos prontamente poder seguir deleitando con buena música a todos nuestros seguidores y damos la primicia de que ya esta casi listo para su lanzamiento el disco de Rubén Blades junto a Cheo Feliciano, el cual promete llenar las expectativas de todos los salsómanos y el público en general.



SPANISH HARLEM ORCHESTRA: “IMAGENES LATINAS”

  Oscar Hernández and the Spanish Harlem Orchestra [SHO] have set the bar so high for the kind of Afro-Caribbean ensemble musicianship ...